Aquel
día, en que me demostraron como iba a ser mi mundo, yo me asombré y reflexioné
en todo lo que podía cambiar mi vida, pero no encontré solución. Sabía que mi
destino tenía que ser vivir en aquel barrio marginal, viendo delante de mi, a
unos pasos allí, con una educación casi
inexistente.
Un día
una persona ni muy alta ni delgada con unos rasgos faciales muy raros se me
acercó y me preguntó: ¿quieres que tu vida de un giro de ciento ochenta
grados?, yo me encogí de hombros y
después de unos segundos de reflexión asentí con la cabeza, seguidamente él me
dijo: sígueme y te enseñaré. Él me llevó a un sitio alejado del lugar donde había
un coche antiguo rojo abrió su maletero y me dijo: mira, había un violín un
poco arañado de un color caoba oscuro, entonces él me dijo, ¿quieres aprender a
tocarlo? Yo muy nervioso acepté con la cabeza, posteriormente él sacó otro no
tan viejo del asiento del copiloto y dijo: ¿preparado para aprender a tocar el
violín?. Yo le autoricé que empezara con
la clase. Después de una hora aunque un calor intenso acabamos la clase, cuando
acabamos fui a devolvérselo y el me dijo que no, me dijo que practicara en casa
y que el próximo día volvería a hacer otra clase en el mismo lugar, los días
pasaron y pasaron cada vez iba sabiendo más sobre la música una cosas
desconocida por muchos en mi barrio con partituras más difíciles cada de vez.
Un día
vino él sin su violín entonces se aproximó ante mí y me dijo: quieres tocar en
una banda. Yo extrañado le pregunté que porqué; él me dijo que tocaba
perfectamente yo reflexioné y asentí con la cabeza me subí a su coche y condujo
hasta el conservatorio municipal de la ciudad donde dirigía él la orquesta yo
eufórico subí las escaleras con mi violín mientras él subía en el ascensor, que
había a la derecha de la puerta esperé a que él subiera y recorrimos el
corredor juntos hasta una gran sala donde habia diferentes personas con
diferentes tipos de instrumentos. La gente quedó sorprendida y algunas risas,
sobre como llevaba el violín de arañado seguidamente él me presentó ante
toda la banda era el más pequeño de toda
la banda, me colocó en el sitio que iba ocupar, como era mi primera vez estuve
muy nervioso no sabía que hacer hasta que empezó a repartir las partituras que
no eran muy difíciles en mi punto de vista él levantó la batuta y empezó a
marcar el compás los dos compañeros que tenía a los dos lados me ayudaron a
seguir la partitura, aquel día fue el más feliz de mi vida no solo porque no se
reían sobre lo que tocaba sino porque supe que la música era mi tipo de vida.
Me seguí
dedicando a la música siempre pero cuando fui mayor de edad el Maestro como
entonces lo llamaba me propuso irme a vivir con él yo acepté ilusionado esa
noche no dormí nada para ver cómo le iba a decir a mi familia y a mis amigos
que me iba a vivir a casa de un desconocido, sabía que mi familia me iba a
negar mi salida al amanecer me di cuenta de que mi familia no se había hospedado
donde me habían dicho, en la casa del vecino para no despertarme al entrar,
entonces como no los encontré decidí irme con él sin dejarle ninguna
información de donde me iba a alojar ni con quien me iba solo dejé una carta
que decía:
“Queridos
padres no aguanto más en estos lugares donde sé que mi futuro no está aquí me
he ido a estudiar música con una persona que ha sabido encontrar mi verdadero don me voy, y quizás
ya no sepáis nada de mi me duele mucho tener que irme de vuestro lado me voy a
ir despidiendo ya de todos. Adiós.”
Al lado
de esa carta dejé una foto donde salgo de pequeño con mis padres riendo cuando
íbamos de vacaciones a la playa salí llorando de la casa que me había visto
crecer no podía creer que me estaba despidiendo de mi familia en unas líneas no
sé si se lo iban a tomar bien, mal pero no iba a estar allí para darle un
último beso y despedirme de ellos eso me dolió en el alma por todos los buenos
momentos los malos… Estuve reflexionando en el coche en el camino a mi nueva casa
tenía muchas dudas sobre qué había de hacer, qué debía hacer, qué podía hacer…
Al
siguiente el Maestro curso me pagó todos mis estudios musicales en el
conservatorio profesional de música. A los cinco años consecutivos siempre
dando todo en la música. Cuando le dieron el graduado el profesor se acercó y
le preguntó ¿Tú quieres ser un músico que recorra el mundo tocando y que la música
sea tu estilo de vida?, no me lo podía creer fue corriendo a darle un abrazo al
Maestro, cuando hablaron el profesor y Maestro
se le abrieron los ojos como platos afirmaron rotundamente pero había un
grave problema necesitaban la firma mis sus padres cuando hacía ya que no los
había vista hace seis años. Al día siguiente ellos fuimos al extrarradio de la
ciudad donde había nacido, al llegar todo me recordaba a mis padres llegué a
casa llamamos a la puerta y… mis padres al abrir la puerta saltaron de alegría
e ilusión después de un tiempo le empecé a contar todo lo que había hecho, le
presenté a la persona que me había cuidado, aparte de estar muy enfadados
conmigo aceptaron firmarlo, para mi mejor futuro, después con todo lo que había
ganado a lo largo de todos estos años y con ayuda de Maestro le compraron un
piso en un sitio social más alto para poder empezar de nuevo y les ofrecí se
parte de sus seguidores que siempre vayan con él dónde fuese estuvieron muy
agradecidos. A lo largo de dos meses se
mudaron se elevaron socialmente y empezaron de nuevo una nueva vida.
Y ahora
estoy contento sabiendo que mi familia está bien pero sobre todo estoy muy
agradecido a Maestro, que también Maestro me dejó porque decía que él quería que
fuese feliz con mi familia no supe agradecerse pero se lo dije en una palabra
“Gracias” y quiero que tenga el papel inicial en mis memorias por todo lo que
ha hecho.
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