La plantà
Ring,
ring suena el despertador y me levanto para ver en el calendario que día es, de
repente me doy cuenta de que hoy es el día de la plantà, el día en el que
ponemos nuestro monumento en la calle. Me preparo para irme. Cuando
llegué ya estaba todos subidos a las camionetas preparados para ir a por los
ninots. Cuando llegamos la taller me sorprendí la falla que habían fabricado
era mucho más grande y más bonita que las de lo otros años. En aquel momento
nos pusimos manos a la obra cargamos los ninots más grandes cuatro ángeles que
iban casi colgando de la falla y un gran portón así ninot tras ninot. Cuando
llegamos nos pusimos a descargarlos cuando lo bajamos todos unos se fueron a
por los demás ninot que no habían cupido mientras nosotros preparábamos el
suelo para ir poniéndolos uno a uno, empezamos por el gran portón que levantado
era incluso más grande de lo que creía cuando lo acabamos de poner vinieron con
la grúa para colocar los ángeles que iban casi colgando. Después de subir un
ángel vinieron los demás ninots que era un marco enorme con dos figuras de
niños en él y una mujer cuando acabamos de bajarlos seguimos con los ángeles cuando
acabamos que ya era casi la hora de la siesta creo que eran las cuatro y media,
pero sabía que ese era el único día para montar la falla al siguiente día
vendrían los jueces para ver la falla, después un rato seguimos con la mujer
que era altísima tenia casi tres metros de alta, pero luego había que poner la
pieza más pesada al puzle eran los dos niños en el marco no sabíamos si se iba
a aguantar o caer así que lo pusimos igual. Pero cuando pensábamos que iba a
tocar la plantà a su fin nos acordamos que había que plantar la pequeña y menos
mal que esa no nos costó más de una hora
y entonces miré el reloj y... ya eran casi las diez de la noche y aun había que
poner los ninots pequeños y la tierra. Procedimos con la grande y en media hora
ya todo casi hecho ya solo nos faltaba decorarlo con césped y diferentes
piedras. Cuando me quise dar cuenta era ya casi medianoche entonces me fui a mi
casa para el próximo, pero antes de irme a casa la vi de sobre como quedaba
viéndola desde la cuesta de San Juan era una preciosidad en ese momento intuí
que íbamos a ganar el primer premio.
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